Tener un amigo, es tener una puerta abierta, cuando todas
las puertas estén cerradas.
Tener un amigo, es desear que alguien piense en nosotros,
cuando todos nos han olvidado.
Tener un amigo, es disponer de un cálido rinconcito en el
mundo, cuando la fría tormenta, todo nos ha quitado.
Tener un amigo, es poseer un jardín fecundo en el que
podemos cultivar sentimientos hermosos.
Tener un amigo, es en suma, saber que en nuestras almas
no existe la soledad que aterra.
Cultiva entonces la amistad porque ella es uno de los más
preciados matices de la vida.
Ten amigos, tantos amigos como frutos tiene el árbol
fecundo, y así como el viajero extenuado se nutre de la frondosidad del árbol
que halla en el camino, así permite que los demás se sustenten de tu suprema concepción
de la amistad.
Da sin pedir, da si esperar, simplemente siembra tu
amistad, total, la semilla brotará.
No busque enemigos, pues ellos te impulsarán al infierno,
busca amigos y con ellos disfrutarás de los perfúmense de la gloria.
No busques enemigos, porque la enemistad destruye los
valores celestiales del hombre.
Busca amigos, porque la fraternidad nos acerca a Dios.
No busques enemigos, porque una vida salpicada de
rencillas se acerca más a la muerte que a la vida.
Busca amigos, porque la armonía es la suprema
manifestación de la vida.
No busques enemigos, porque si lo haces demostrarás cuan
pequeño eres.
Busca amigos, pues vivir bien con los demás es una de las
grandes aspiraciones de los hombres de verdad.
Quiero que sepas, que vivir sin amigos es vivir en
soledad y quien vive en soledad, no vive sólo existe.
Quiero que sepas, que no hemos nacido para vivir solos,
sino para compartir nuestra vida con los demás.
Quiero que sepas, quien vive sin amigos es ermitaño y
egoísta, y sobre todo cruel consigo mismo.
Quiero que sepas, en fin que cultivando la amistad estas
contribuyendo al engrandecimiento del mundo en que vivimos.
Ten por ello todos los amigos que puedas, pero te
advierto no te conviertas en esclavo de ellos, ni hagas a ellos tus esclavos.
Ten todos tus amigos que puedas, recordándoles siempre
uno por uno, pues ese es el tributo de la amistad, y si el amigo falla no
falles tu, porque él fue tu amigo sin condición alguna.
Si el amigo falla entonces la hora ha llegado de
demostrarle con todas las fuerzas a tu alcance que eres su amigo de verdad.
Si el amigo falla, compréndelo, ayúdalo y demuéstrele la
grandeza de tu amistad, Dios te premiará.
Dale a tus amigos comprensión, dales afecto, dales
protección, dales parte de tu vida misma; al fin de cuentas todo cuanto des
volverá a ti, la semilla brotará en el terreno fecundo y la hora de la cosecha
llegará.
Ponte entonces de pie y camina por los senderos de la
vida, extendiendo tu mano fraterna en pro de la amistad a cuentos encuentres a
tu paso.
Al final de la jornada cuando llegues a la meta una
multitud pronunciará tu nombre y sus voces estarán impregnadas de la sublime
fragancia de la amistad que fuiste sembrando a tu paso.
Busca amigos y vive con el encanto de las almas
superiores.


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